Este viernes me toca regalarle a la responsable de recursos humanos de la empresa en la que trabajo por el amigo invisible. No la conozco, al menos no tanto como para seleccionar un regalo en condiciones que le pueda gustar. He tenido que preguntarle a varias personas para que me orientaran sin demasiado éxito.
En condiciones normales, cuando regalo algo, conozco suficiente a la persona para ir a tiro fijo y creo que en la mayoría de los casos suelo acertar. Además pienso que regalar dinero o tarjetas regalos es de muy mal gusto. Sin embargo he llegado a la conclusión de que, para casos muy concretos, puede (y debe) ser la solución perfecta.
Como por ejemplo el caso en el que comento. Una tarjeta regalo de El Corte Inglés (o de donde sea) será mil veces mejor que cualquier mierda que yo le pueda comprar a esta mujer sin conocerla de nada. Seamos sinceros, que yo acierte con el regalo es bastante improbable.
Sin embargo, como llegamos a la conclusión anoche una amiga y yo vía messenger, mucha gente piensa así pero nadie se atreve a dar el primer paso. Está muy mal visto regalar tarjetas regalo, en parte con razón.
Como ya digo no defiendo bajo ningún concepto regalarle una tarjeta regalo a tu hijo por tu cumpleaños o a tu novia por el aniversario, pero para casos como ese cumpleaños del amigo de tu amigo al que te han invitado sin saber muy bien porque puede venir de perlas.
Sin embargo no voy a ser yo el primero, me niego a ser el precursor de tal movimiento. Me niego a llegar el viernes con mi tarjeta regalo y que el resto de compañeros piensen “Fité*, el típico capullo que regala tarjetas regalo, con lo feo que está eso”. Sin embargo os pido a vosotros, que seguro que sois muy emprendedores, que deis el primer paso.
* Fíjate en lenguaje malagueño.