El día de tu muerte (a no ser que mueras por una enfermedad o de viejo, que te lo vienes oliendo) es un día como otro cualquiera.

Es triste pero es así. Tú te levantas, y lo último que se te pasa por la cabeza es que vas a morir. De hecho, yo mismo, o vosotros, que estáis leyendo esto, podemos morir hoy por la puta cara.

Por un accidente o por error. Tú vas feliz, andando por la calle, y de repente un coche te arroya dejándote sin vida sobre la acera, así en dos segundos. Sin tiempo para despedirte de nadie y dejar las cosas claras, es lo que mas me jode del tema.

Por que a ver, si vas a morir muy bien, pero que al menos te dejen despedirte como debe ser. Es por eso que os animo a que siempre os despidáis de vuestros seres queridos, que no os vayáis enfadados y si tenéis que decirle a alguien que la queréis no esperéis hasta el día siguiente, por que cuando estéis en el cielo ya será demasiado tarde.

Tampoco es para vivir con miedo, pero mejor vivir la vida y querer vivirla de muerto y arrepentirnos.

Con vivir la vida no me refiero a esas mierdas que siempre dicen los yupis, montar una orgía, fornicar hasta el amanecer, hacer puenting, saltar en paracaídas, conducir un superdeportivo… Yo prefiero salir tranquilo de casa y que la gente a la que quiero sepa de verdad que la quiero y que no me pase como en Ghost (joder, que película más bonita).