Parece mentira, pero hoy día parece que nadie se equivoca.

La culpa siempre es del otro, y recurrimos con excusas del tipo “Bueno, es que me habéis malentendido” “Bueno, es que no me he explicado bien” “En realidad es lo que yo quería decir”.

Vivimos en un mundo de mentiras y de gente miserable. Y yo no es que sea mejor que los demás, pero no se, intento reconocer mis errores.

Si cada uno reconociera sus fallos el mundo iría de otra manera. No habría tantos divorcios por ejemplo. Parece una tontería, pero si más de una vez en las parejas alguno de los dos se tragara sus palabras otro gallo cantaría.