A uno de los dilemas que me enfrento cuando voy a hacer una compra que conlleva una considerable suma de dinero es si realmente voy a usar esa cosa tanto como para dejarme los billetes.

En mi vida como adulto creo que he hecho cuatro compras claves a la vez que copiosas (económicamente hablando).

El coche

En cuanto empece a trabajar me di cuenta de que necesitaba un coche. Compartir el de mama no era lo propio, sobre todo desde el día en que robaron la radio. Aparte de eso todo joven que se precie esta deseando poseer vehículo propio para poder sentirse el rey del mundo, y yo no iba a ser menos. Así que empezó el gran dilema.

Coche de segunda mano pero mas barato o coche nuevo pero mas caro. Al final me lo compre nuevo, 15mil euros. El coche va a cumplir dos años y le he hecho 16mil kilómetros nada mas. En lo que a kilometraje se refiere no lo he rentabilizado demasiado, pero cada vez que veo la libertad que me da me doy cuenta de que es una de las mejores compras que he podido hacer en mi vida.

El iPod

Teniendo coche con cargador de CDs no necesitaba tener ningún MP3 ni nada de eso teniendo en cuenta que apenas me movía andando. Sin embargo en mi familia hasta mis padres tenían su respectivo reproductor multimedia aunque yo no les envidiara. Pero un día algo cambio.

Me levante por la mañana con una idea en la mente “Quiero un iPod NANO”. Me fui a trabajar y la frase permanecía en mi cabeza repitiéndose constantemente. Llego la hora de comer pero antes de ir a casa pase por una distribuidora Apple y finalmente me compre un iPod NANO de 4GB negro por unos flamantes 250 euros. A eso había que sumarle una funda y el cargador (tiene cojones que no traiga cargador).

Al principio solo lo utilizaba en el coche del trabajo con una cinta de estas chungas. Luego me compre un aparato de estos para escucharlo en mi coche por FM (120 euros ). Y finalmente al irme a Barcelona lo utilizo prácticamente a diario.

Así que si, este lo he rentabilizado pero bien.

La PSP

Recuerdo el verano previo a la salida de la PSP. Fui con mi hermano al Corte Ingles y compramos el bono ese reserva. En el tiempo entre la compra del bono y la salida a la venta siempre me preguntaba lo mismo “¿Para que pichas quiero yo una consola portátil si yo ni cojo tren ni autobús ni nada?”. Al final la utilizo hasta para ir al baño (no es coña), y ya no te digo nada las horas perdidas en los aeropuertos y los aviones. Se pasan volando.

El portátil

Esto si que fue un capricho total. Yo no lo necesitaba para nada, pero me invente una escusa “Para el trabajo”.

Con eso convencí a mis padres para que no me putearan por malgastar el dinero. Después de comprar el ordenador no estuve ni cuatro meses mas trabajando. En casa apenas lo usaba, pero cuando decidí irme a Barcelona di gracias a Dios por habérmelo comprado antes, porque ya no era momento de comprar pijaditas.

Moraleja

Pensar en rentabilizar las compras esta muy bien, sobre todo sino eres un Rockefeller, pero si eres un impulsivo para estas cosas como yo al final no te sirve de nada, porque tu corazon te dejara la cartera vacia.