Estaba deseando volver a casa, y por fin lo hice. Sin embargo la alegría del principio se vio truncada cuando me di cuenta que mi familia me había tendido una emboscada.

Ahora resulta que ninguno de los miembros de mi familia come ni bebe porquerías. Nada de refrescos, ni dulces, ni chocolates, ni patatas ni mierdas por el estilo. Así, de la noche a la mañana.

Claro, y yo que estaba deseando ir con la mama al Mercadona para comprar porquerías por doquier, pero nada de eso. Se acabaron esos tiempos.

Lo peor de todo es que nadie ha contado conmigo para preparar el tema, sino todo lo contrario. Yo acostumbrado a ser un gordo más, a no cuidarme me encuentro de la noche a la mañana con que todas esas cosas se acabaron.

En parte estoy de acuerdo con ello, lo que me jode es que nadie me haya preguntado, no me gustan en general las sorpresas (bueno, según).

Y para colmo esta mañana he acompañado a mi madre al Mercadona y bueno, ha sido un sufrimiento total. Todo lo que cogía ella lo devolvía al estante, y ni si quiera mi carita de pena ha podido convencerla para que me dejara coger unas aceitunitas rellenas de queso.

Así que aquí me tenéis, pasando más hambre que donde la hacen. Si alguien me quiere traer algo a casa de estraperlo se lo agradecería…