Ayer Dios me puso a prueba nuevamente y de demostró otra vez que soy un completo gamba.

Julia y yo vamos a una playa bastante alejada de la urbe malagueña, en Cabopino, concretamente esta.

Hay que hacer unos 40 mins. de coche desde Málaga y por fin llegas al sitio. Bajas al puerto y te metes por el parking, que por la parte normal (masificada) esta asfaltada a medias, pero que si sigues te metes en una zona que es arena y arboles, cual desierto africano.

Total, que nunca había tenido ningún problema, sin embargo ayer se mascó la tragedia. Cuando iba buscando algún sitio para poner el coche debajo de algún árbol freno un momento y cuando voy a reemprender la marcha me percato que el coche no se mueve.

Sigo acelerando y nada, las ruedas giran pero como si lo hicieran en la nada, aquello no se mueve. Salgo para comprobar que estoy jodido y acierto. Las ruedas delanteras están completamente hundidas en la arena.

Así que hago lo que se supone que se debe hacer en estos casos. Me salgo del coche, me quito la camiseta y me pongo a cavar toda la arena posible al rededor de las ruedas y vuelvo a intentarlo. Nada de nada.

En eso que pasa un hombre en un todo terreno, ve el percal y pregunta “¿Tenéis una cuerda?”, mi respuesta fue evidentemente que no así que en principio no nos podía ayudar. Sin embargo aparco su coche y vino a echar una mano. Nos dijo que pusiéramos las alfombrillas del coche debajo de las ruedas, todo lo posible y echar marcha atrás.

Así que cavamos un poco más y metimos las alfombras. Hicimos la prueba de oro, yo tiraba marcha atrás mientras Julia y el hombre empujaban el coche. Por un momento parecía que tampoco había suerte, pero pasó otro coche y nos dijo que girara las ruedas a los lados. Así que volvimos a intentar esta vez girando las ruedas y TACHAN!!!!! Hubo suerte.

Menos mal, aunque yo acabe todo sudoroso, lleno de arena hasta en el ojete pero con una lección importante aprendida. Espero no volver a quedarme encallado, pero si volviera a ocurrir supongo que sabría sacarlo.

P.D: Soy consciente de que esto no lo va a leer ni Perri.