Anoche, cuando llegue a casa después de ver Ratatoing me dispuse a buscar aparcamiento por las calles colindantes a la mía.

Tengo parking pero según a qué horas no me gusta aparcar dentro sobre todo porque últimamente ha habido varios robos y no quiero llevarme un mal rato gratuito.

El tema es que después de dar un par de vueltas se quedó uno libre justo en frente de mi casa. Estaba ahí, esperando que lo penetrara con mis cuatro ruedas, pero entonces pensé “Vah, mételo dentro del parking total si mañana seguramente no coges el coche es tontería dejarlo todo el día fuera”.

Y eso hice, lo metí dentro del parking y me fui a dormir tan tranquilo.

Esta mañana mi madre ha bajado a la calle y nada más bajar me ha  tocado al portero y me ha dicho “Niño asómate a la ventana mira lo que ha pasado”.

El tema es que al lado de mi bloque están haciendo una obra en una antigua casa, y ha venido un camión gigante con una cuba. Se ha parado ahí y mientras que una grúa lo rellenaba con arena en un movimiento extraño la grúa ha lanzado unas cuantas piedras gordas y arena sobre un coche que había aparcado justo en el espacio donde yo lo iba a aparcar anoche.

El resultado como podéis imaginar ha sido catastrófico, pero al menos yo me he salvado.

Por una vez en mi vida no he hecho el perla.