El otro día me vanagloriaba de que mi coche no había muerto gracias a que finalmente no lo aparqué en la calle.

Muchos de vosotros dijisteis que había sido el Karma y que no lo volviera a putear jamás. JA!

Ayer el Karma volvió a dar señales de vida en forma de pinchazo de rueda, para más inri.

Íbamos para la playa a la que vamos siempre, y justo antes de llegar a Fuengirola (¿a alguien le suena?) y en mitad de una canción del nuevo disco de Pereza un ruido entra en escena. Yo me giño en un primer momento, pero pienso que es algo pasajero.

El ruido va a más y decido ir al arcén. Me bajo y me encuentro la sorpresita, rueda pinchada. Yo no había cambiado una rueda en mi vida, pero siempre hay una primera vez.

A la incertidumbre inicial siguió el amago de infarto. A treintaytantos grados y tan corpulento uno duda realmente si va a durar mucho en esa situación.

Finalmente la cosa fue bien, cambié la rueda y volvimos por donde vinimos. Cambiamos de playa porque no quería ir muy lejos con la de repuesto, que era una rueda diferente a las demás y me daba miedo.

Esta mañana he ido a arreglarla, 8 eurillos, más barato de lo que pensaba. Todo bien.

Si alguien quiere pruebas de los hechos aquí las tenéis.

P.D: Te amo.