Hoy he vivido un momento que en una escala del 1 al 10 del bizarrismo estaría, quizás en el 5.

Esta mañana nada más levantarme he ido con mi madre a hacerme un análisis de sangre. La clínica a la que vamos está en pleno centro, así que después de que me sacaran un poco de Mojo hemos ido a desayunar a un bar que había al lado, cerca de la Catedral.

El tema es que mientras esperábamos a que la lenta camarera nos trajera los alimentos un guiri con pinta de turista se acerca y nos dice “¿Puedo?”, señalando a la silla vacía.

Mi madre le ha dicho que si y el chaval se ha sentado ahí, en nuestra mesa. Claro, el resto de mesas estaban ocupadas y el muchacho quería desayunar, en parte era algo normal.

Al principio ha sido algo violento, pero luego hemos empezado a hablar con él y todo, nos ha comentado que era alemán y estaba en Málaga para aprender español y tal. Que es muy bonita y todo lo típico que suelen decir.

El tema es que en realidad no entiendo como mi madre le ha dicho que si, era la primera vez que nos ocurría, y sé que en otros países europeos es algo relativamente normal que se te siente un desconocido en la misma mesa si no hay mas sitio, pero en España nunca lo había vivido.

Quizás fuera de Málaga es una práctica común, quizás en ciudades grandes como Madrid o Barcelona, no lo sé, pero en realidad me ha parecido una buena idea. ¿Si la mitad de la mesa esta vacía porque la vas a monopolizar? Es un poco egoísta.

Ala, ya soy un poquito más europeo, de aquí a cobrar dos mil euros solo hay un paso.