El tiempo es taaaan relativo. Y no, este no es un post brainbreaker tipo Eduard Punset (el cual aprovecho para decir que está sobrevalorado), sino una pequeña reflexión.

Por ejemplo hoy, que me he levantado a las ocho de la mañana y sinceramente, para mí ha sido muy temprano. Claro eso es en mi realidad, soy consciente de que cada día hay gente que se levanta muchísimo más temprano que yo, sino que se lo digan a los reponedores del Mercadona o los que descargan camiones en el puerto.

Normalmente a cualquiera que le dijera yo hoy “Joder que mierda, esta mañana he tenido que madrugar” me mandaría a tomar por culo, pero claro, hay que mirar mas allá de la frase en sí, habría que escarbar un poco más en el tema para poder lanzar un veredicto.

Es como si intentamos comparar la expresión “Estaremos allí en un ratillo en coche”. Para uno de Barcelona “un ratillo en coche” significaría un trayecto mínimo de media hora, sin embargo para mí no debería ser más largo de diez minutos, sino seria ya algo largo.

Tal y como tenemos el temprano también tenemos el tarde. Por ejemplo, yo normalmente caigo dormido sobre la una de la mañana, eso para mí sería lo normal, más de las dos y media ya seria tarde.

Para uno que sale los fines de semana las dos y media de la mañana casi que sería la hora de salir por la puerta. Evidentemente no podríamos juzgar ni a unos ni a otros.

Es como todo, relativo. Y muchas veces en conversaciones se tiende a discutir, más que nada porque siempre se tiende a vacilar en plan “Tú no tienes ni puta idea de lo que es madrugar, chaval”. Frase mítica donde las haya.

Y bueno, poco más.

P.D: Otro día charlaremos sobre la relatividad entre los tamaños. 20 centímetros de picha no es lo mismo que 20 centímetros de cualquier otra cosa, de picha siempre es más. Lo digo para que las chicas no se extrañen cuando les digan “Que si, en serio, que me mide 20 centímetros”.