Tengo un problema, aunque quizás no sea un problema realmente, creo que los psiquiatras lo llaman conciencia.

La verdad es que cada vez que me rio de alguien (todos lo hacemos, de alguna o de otra manera) al cabo de un rato me siento mal.

La última vez que me paso eso fue en una moraga en la que fui a rescatar a Juananpol. Estando allí llegaron unos que no conocíamos que era lo más parecido a unos friki-nerds-feos-extraños que había visto en mi vida.

La primera reacción fue hacer la gracia, pero sin embargo en menos de dos minutos me sentía mal. ¿Acaso yo soy mejor que ese chaval? Vale que era un personaje, pero si él es feliz así quien soy yo para reírme de su manera de vestir, o de lo que sea.

Pues eso mismo me pasa con los hoygans. Vale que dan mucho por culo y tal, y quitando el caso de los hoygans españoles que en realidad son niños bien que escriben así por que les sale de los cojones creo que reírme de los hoygans ha perdido toda la gracia.

Analizándolo seriamente es gente que en su mayoría no ha tenido acceso a la cultura, a las cosas primarias como son leer y escribir y que se defienden como pueden en este hervidero de cabrones que es internet.

Todo esto lo he pensado ahora mismo porque viniendo para casa he leído un cartel en la tienda de un viejete que ponía “SE BENDE VISICLETA”. En principio he esbozado una sonrisa, y luego he sentido pena de mi mismo. Quien coño soy yo para reírme de esa persona.

Hoygan.