Nunca en mi vida había roto un curriculum, al menos no el de otra persona. El mio en muchas ocasiones, cuando al Word se le iba la pinza e imprimía el documento como le salia del clip (ESTE ES MIO!).

El tema es que hoy he ido a la empresa de mi padre a hacer unas cosillas y ya que estaba allí mi padre me ha encomendado la tarea de romper el curriculum de un tío.

Ahora mismo no necesita gente entonces es tontería tenerlo (aunque lo podría haber guardado porsi). Ha sido una experiencia tremendamente triste.

Creo que hay pocas cosas más jodidas en este mundo que la de romper el curriculum de una persona ajena. Quizás ser soldado norteamericano en Irak y jugar a tirar botellas de agua a los niños para luego no tirarla, quizás. Pero no se.

Lo he leído por encima y vale que el tío no era el más listo de la clase, pero coño, para fabricar puertas no hace falta ser Alvy. Tenia una mirada tierna, como diciendo “Ey tío, que me hace falta el curro de verdad, que no es de cachondeo”, y esa ha sido la peor parte.

Mientras lo rompía la foto del susodicho ha caído al suelo boca arriba, y me he sentido como esos asesinos que cierran los ojos de la victima para no sentirse mal, pero yo no podía, era una foto.

Ahí estaba yo, como un Cesar destruyendo un documento cuyo valor monetario no era mayor a diez céntimos, pero que para el era como oro.

Y si, podéis pensar que es una tontería porque la empresa de mi padre no es Google ni Playboy, pero para este hombre es una puerta más que le cierran.

Igual me atormento mucho con estas cosas, pero no lo puedo evitar.