Los que no sean de Málaga no lo sabrán (ni les importa), pero el día 30 de Octubre abren un Ikea aquí y parece que se para el mundo.

De hecho hay gente que esta con pisos nuevos sin amueblar esperando a que abran la ansiada tienda. Lo cual me parece muy radical, ahí viviendo con lo mínimo en el piso por tal de ahorrar unas perrillas.

No quiero ni pensar la que se va a liar el día de la inauguración, porque aquí en Málaga pasan esas cosas, todo el puto mundo estará ese día en el Ikea y se hará imposible comprar un dichoso tenedor.

Yo desde luego no pienso ir al menos en un par de semanas, aunque sinceramente ya le tengo echado el ojo a un sillón y una mesa para amueblar el piso nuevo que han comprado mis padres.

Lo guay del tema es que bueno, la ciudad cada vez empieza a parecer lo que se merece. Entre los rumores que sitúan un segundo Fnac en la ciudad, los futuros Dunkin Donuts (cuatro en principio) y ahora el nuevo Ikea casi que se puede decir que vivimos en una ciudad importante. Solo falta un par de Starbucks y ya seria medio feliz.

Además, ahora no tendremos que ir a Sevilla para comprar muebles baratillos (antes el Ikea más cercano era este), y no porque no me guste ir a Sevilla (que este mismo sábado voy para allá), sino porque nos ahorramos dos horas y media de viaje ida y vuelta.

La ciudad se paralizará ese día, estoy seguro, y cualquiera es capaz de pasar con el coche por la autovía que pasa por ahí y es lo que me jode. Somos unos agoniosos y coño, que parece que se va a acabar el puto Ikea.

Y bueno, probablemente y por giros del destino después de escribir esto seguro que el mismísimo día 30 me toca ir allí, por algún u otro motivo.