En los días en los que vivimos, en los que todo se sabe creo imposible que exista alguien en este mundo (quitando países del tercer mundo y Corea del Norte, que bastante tienen ya con lo que tienen) que no conozca Nueva York.

Cualquier persona de bien tiene en sus planes viajeros visitar aquella meca algún día, tarde o temprano. Unos quieren ir de viaje de novios, otros cuando cumplan X años, otros cuando encuentren el amor… otros cuando tengan la pasta… pero casi todos queremos (si no hemos ido ya) pisar sus calles.

Lo peor (o mejor) de todo es que la gran mayoría de nosotros sabemos mas de Nueva York que de Cuenca.

Sabemos que Times Square es la rehostia. Que en navidad ponen un árbol gigantesco en el Rockefeller Plaza. Que el Soho es cool y tiene una Apple Store. Que en Broadway están las mejores obras de teatro y musicales del mundo. Que Queens es una zona relativamente buena. Que Harlem y el Bronx es mejor evitarlos solos. Que Long Island y Staten Island son dos de las islas de la ciudad. Que las vistas desde el Empire State son la hostia. Que la Zona Zero da mal rollo. Que los perritos por la calle cuestan 1$. Que en Manhattan un loft cuesta huevo y medio. Que el puente de Brooklyn es mítico. Que al otro lado de puente se tienen las mejores vistas. Que tiene los clubs más molones. Que te puedes encontrar a Bruce Willis por la calle. Que Tiffany’s es la joyería mas conocida de mundo. Que en Little Italy hay mafiosos de verdad. Que Chinatown es otro mundo…

Y podría estar así durante horas, porque conocemos la ciudad al dedillo y la mayoría no hemos ido. ¿Quién tiene la culpa de esto?

Bueno, culpa igual no es la palabra, pero creo que me explico. Hemos visto tantas películas y tantas series ambientadas en Nueva York que es imposible desconocer esos datos. Hemos soñado con que nosotros éramos los protagonistas de aquellas escenas.

Y muchos soñamos con que la rutina de aquella ciudad, que nunca duerme, algún día se convierta en nuestra rutina y nos sorprendamos cogiendo el metro a las cuatro de la mañana para ir a cenar a un Deli para luego ir a casa, esa casa que tienes que subir unos escalones desde la calle (y que tanto me recuerdan a la calle Trafalgar de Barcelona).

Yo al menos sueño con todo eso, los sueños sueños son y lo más cerca que he estado es en el aeropuerto de Nueva Jersey (ciudad que las que viven allí dicen que tiene un encanto especial), viendo desde el aire la Estatua de la Libertad y las Torres Gemelas momentos antes de tomar tierra…