Esta es una de esas historias que solo me ocurren a mí y que parecen realmente inverosímiles.

Esta mañana he ido al gimnasio, por eso de estar en forma y no morir con 50 años a causa de un infarto. Todo ha ido más o menos como siempre, mi media hora de cinta, mis veinte minutos de bicicleta y alguna que otra máquina. Pero lo extraño ha venido después.

Al terminar de hacer los ejercicios he ido al gimnasio vestuario para pegarme un duchazo y en principio no ha ocurrido nada extraño. Me he metido en la ducha, me he lavado el pelo, luego el torso, luego los… bueno estos detalles mejor obviarlos.

Salgo de la ducha y me estoy secando y me encuentro con un chino ahí en la zona de las duchas. Me ha extrañado porque aparte del señor americano que va de vez en cuando es la única persona de otra etnia que había visto por allí.

Le he dicho “Hola” con la educación que me caracteriza y él me ha contestado algo así como “Cashinei”. WTF! he pensado, pero la historia no había hecho más que empezar. De repente el tío se acerca a mí y empieza a señalar un reloj que hay colgado. Yo liándome la toalla en la cintura y con cara de ojete no sabía que decir, así que lo único que se me ha ocurrido es “Si, las 11:30, ¿qué pasa?” Y el tío me ha contestado en su idioma natal, y claro yo no sé ni chino, ni mandarín, ni cantones ni sabe Dios lo que quiera que estuviera hablando.

Así que me voy para los vestuarios y el tío pegado a mi venga a señalar el reloj que me entraron ganas de decirle “¿Eres un viajante del tiempo o qué coño pasa ya aquí?”. Total, que como el tío ya me estaba tocando la moral decido pasar de él e ir a mear (mear en las duchas conjuntas no está bonito). Cuando termino vuelvo otra vez a los vestuarios y ya no estaba. El tío estaba completamente desnudo hacia un minuto allí dentro y ya no estaba.

He llegado a pensar que estaba flipando o algo. Al salir le pregunto a la chica de la puerta si hay algún chino que vaya al gimnasio y me ha dicho que si, lo cual me ha aliviado bastante.