Que el tiempo pasa rapidísimo es algo de lo que te das cuenta cuanto más mayor te haces. Cuando te da por mirar el calendario han pasado dos meses desde la última vez de algo y se te viene el mundo encima.

Hoy he estado navegando por mis fotos de Flickr, viendo las que alguien había marcado como favoritas, las que tenían comentarios y tal. El caso es que al ver algunas fotos me he sentido muy extraño.

Algunas de ellas ni recordaba haberlas hecho y otras tantas me ha sorprendido el hecho de que haya pasado tanto tiempo desde que las hice.  No sé, no es que me haya sentido viejo pero si he sentido que el tiempo pasa follado.

Viendo algunas que saque por Navidad de 2006 me he dado cuenta de lo mucho que han cambiado las cosas en mi casa desde entonces y que parece mentira que realmente yo personalmente no haya cambiado tanto. Me volvería a poner el mismo gorro y a sacar una foto prácticamente idéntica si supiera donde están las gafas Harley-Davidson.

Es como si el tiempo se congelara pero siguiera pasando, no sé cómo explicarlo. El tiempo pasa a una velocidad de vértigo pero yo sigo siendo el mismo. No he cambiado prácticamente en nada, aunque mi entorno si lo haya hecho en parte.

Me sorprende ver cuándo fue la última vez que me dejé patillas ahora que he decidido volver a dejármelas, me sorprende ver como recuerdo algunos días del verano como si fuera ayer y han pasado cuatro o cinco meses…

Es una pasada esto la verdad, creo que no debería mirar mis fotos hasta por lo menos dentro de medio año, cuando me dé tiempo a recuperarme.  Y quien sabe, igual dentro de unos días me da por mirar las del viaje de fin de curso a Italia o las de la primera y antológica moraga que siempre recordamos en mi reducido grupo de amigos…