En líneas generales me considero una persona habladora, pero con un límite. Por ejemplo, jamás me pongo a hablar por la cara con alguien que no conozco, y si estoy entre un grupo de desconocidos estoy más callado que una puta (como dice la expresión).

Sin embargo no todo el mundo es como yo, y hay gente que le gusta hablar por los codos, es increíble. Hablar por hablar la mayoría de los casos, pero no se dan cuenta que no te interesa lo más mínimo la historia que te está contando.

La versión que más me jode es la típica viejecita en la cola del súper. Hoy he ido a comprar unas cosas y estando en la cola de la carnicería una viejecita se me ha puesto a contar que si las manitas de cerdo, que si el puchero, que si el gato… Señora, no me interesa lo más mínimo su historia, sin embargo creo que usted debería crearse un blog que seguro que alguien se muere por leerlas.

Otra versión jodida es el típico pesado en el avión (quien dice avión dice tren). A esta persona se la trae floja que tengas ojeras por haberte levantado a las cuatro de la mañana o que lleves el iPod con los Arctic Monkeys a todo volumen, el te hablará de todas formas. Y se dará la situación bizarra en la que tú, con los auriculares puestos le miras y le ves gesticulando, pero sin estar seguro de que te esté hablando a ti. Te quitas los auriculares y lo único que alcanzas a escuchar es “… no?”… Lamentable.

Quizás mi actitud es un poco egoísta e individualista
, pero personalmente me molesta mucho este tipo de actitudes. En realidad es un poco triste, porque hoy día no nos paramos a pensar nada más que en nosotros mismos, y así nos va…