Cuando uno se crea un blog acepta una serie de reglas. Una de ellas es que va a recibir, teóricamente, visitas y comentarios.

Esto a cualquiera le sube el ego. Más que nada porque si escribes una cosa y la haces pública al fin y al cabo estás buscando visitas, en mayor o menor medida. A uno le agrada que le lean aunque no sea el fin principal.

Conforme pasa el tiempo hay dos opciones, o que no te lea ni Cristo o que se cree una comunidad, más grande o más pequeña, de comentaristas y visitantes fijos que en algunos casos incluso recibirá un nombre (Infamesfera, Ojetesfera, etc.).

Cosas de la vida puede que decidas cerrar el blog por lo que sea, o que simplemente te apetezca tomarte un descanso. Entonces tienes dos opciones, callarte como una puta a lo Javi Moya o hacer un post despedida comentándolo.

Yo personalmente no entiendo como se puede dejar de actualizar un blog y no decir ni pío, me parece una falta de respeto grandísima. Esto, una persona de la vida real que no lo entenderá jamás ya que todo lo que tenga que ver con internet o los blogs carece de personificación alguna.

Si leo un blog, pasan los meses y no se digna a actualizar pues me sienta mal. Si tienes gente que te comenta y con quien, al fin y al cabo, has establecido un vinculo que menos que decir adiós. Es como si dejas de ver a tus amigos de toda la vida de un día para otro y no haces ni una llamada, me parece francamente triste.

Aceptemos por un momento que alguien hace esto, que deja su blog sin decir ni un misero adiós. Esto significa que no le importa la gente que lo lee y que le comenta, aunque sean tres gatos. Que las relaciones que se crean entre blogers, los links, los comentarios, los mails no son más que una relación de hipocresía que no tienen ningún significado.

Si una persona que bloguea no entiende esto es que sinceramente, no ha entendido una mierda de lo que significa tener un blog.