Concierto de Sidonie
El viernes pude disfrutar de un grandísimo concierto de rock, el que yo proclamo como el mejor que yo he visto en mi vida (de rock, no en general). Era, concretamente, del grupo Sidonie, que unos conocerán y otros odiarán.
Voy a comentarlo pues por lo mismo de siempre, por si alguien está con la duda y no sabe si ir a un concierto de estos tipos, a ver si así se le aclaran las dudas y por si otros que no los conoce y le apetece probar algo nuevo pues ahí va.
Hay que tener en cuenta que antes de entrar a la sala (por cierto, fue en una sala de conciertos, concretamente en la Sala Vivero) hicimos un botellón, con lo cual ya se sabe, las cosas son mas guays o al menos eso creemos.
El concierto empezó tarde, mucho más tarde de lo que esperamos, de hecho hicimos tiempo fuera porque iban a tocar dos teloneros (si, dos) y no queríamos tragárnoslo porque sinceramente, habíamos ido a ver a “los grandes”. Pero ni por esas oye, que resulta que entramos y aún no estaban tocando ni los teloneros. Así que nada a aguantar toca. Lo peor de todo es que no tocaban mal, pero si la cosa va tarde y encima te tienes que tragar a dos teloneros mal empezamos.
Total, que al final salen y sinceramente, fue increíble. Yo me lo pasé teta, me sabía la mayoría de las canciones aunque otras no, pero daba igual. Había suficiente gente como para que no pareciera que eran unos fracasados, pero suficiente poca como para estar a tus anchas y que no hiciera calor. Así que nada, nos inflamos de bailar.
Además, en varios momentos tocaron solos de música que era lo más parecido a rock psicodelico setentero que yo he visto nunca en vivo. Me recordó mucho a la banda sonora de Death Proof. Una gozada ya que el teclista era una puta máquina.
Hubo un momento muy bizarro cuando tocaron Giraluna, ya que el cantante (Marc) y el bajo (Jesús) salieron disfrazados de rey y paje, lo cual a mi me pareció concretamente amazordo. Por cierto, Jesús es el puto amérrimo, así que tenga cuidado Marc, porque le va a quitar protagonismo sin duda alguna. Un showman, vamos.
El punto álgido llegó cuando de repente aparecen los señores Marc y Jesús por entre el publico con sus instrumentos (musicales), nos pide a todos que nos sentemos en el suelo y ahí, a un centímetro de nuestra cara, entre todos nosotros, se marcan uno de mis temas favoritos. Por surte llevaba la cámara y grabé tan preciado momento. El vídeo os lo dejo aquí:
¿Que si recomiendo el concierto? Pues claro, además la entrada, al menos en este caso, no fue nada cara, 15 euros. Lo que se gastan unos en porros y menos de lo que te cobran algunas mujeres por hacer favores sexuales.
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