Este sábado tuve el placer de asistir a un concierto de Pereza. En teoría iba a ser el día 10 de Mayo, sin embargo tuvieron que retrasarlo hasta el día 31 de este mismo mes. No conozco el motivo, igual es que no había suficiente droga en la ciudad para ese primer día o yo que se.

El tema es que la cosa no empezó demasiado bien. Llego, aparco al lado del Auditorio y nos ponemos en la cola. No había demasiada gente, al menos no tanta como anteriores conciertos en los que había asistido en ese mismo lugar. Al cabo de cuarenta minutos abren las puertas y por fin podemos entrar, yo deseando situarme en las gradas.

Entramos y sorpresa, las gradas están cerradas. He de confesar que eso me sentó como un jodido tiro en el estómago. Uno tiene ya una edad y sinceramente, no me apetecía nada tener que situarme en el barullo, rodeado de niñas de quince años (topicazo), pero no había más remedio.

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Después de una hora y media parece que la cosa empieza, sin embargo no fue así, empezaron los teloneros. Odio a los teloneros, vale que los pobres no tienen más remedio que actuar delante de las grandes bazas, pero sinceramente, me da igual. Este tema lo trataré en una entrada independiente porque creo que da para mucho.

Por fin empezó la cosa y evidentemente todo el mundo a gritar y a saltar. A mi me dolían las piernas y la espalda después de tanto rato de pie, así que sinceramente, aunque el concierto no estuvo mal no lo disfruté tanto como esperaba.

Sin embargo tengo que decir que estos dos tíos (Rubén y Leiva) son dos pedazos de cracks. Son unas autenticas rockstar y es que se comen el escenario. Quizás sean odiosos, pero es por ese motivo, porque si miras como actúan ellos y lo comparas con tu existencia lo cierto es que sales mal parado.

Tocaron temas muy míticos, algunos con los que yo me aficioné a la banda como “Princesas” o “Lo que tengo yo adentro” e incluso se tomaron la libertad de cantar un trocito de “Promesas que no valen nada“, aunque no tocaron mi canción favorita, Caramelo.

Eso si, vi una incongruencia, y es que no puedes cantar un tema como “Por mi tripa” e insinuar que la droga es una mierda y luego hacer apología de la misma en otras canciones y/o comentarios. Pero vamos, que estuvo genial.

Sin embargo creo que los 27,50€ que costaba la entrada no estaban justificados. Demasiado caro para lo que ofrecieron. Quiero decir que si, que el concierto de puta madre, pero otros grupos que mueven más gente no cobran tanto y ofrecen más. Pero vamos, para gustos los colores.