Me gustaría hablar de una sensación un poco extraña que no todo el mundo ha vivido, es la sensación de encontrarte en bolas en mitad de la nada y sin saber muy bien que hacer. No, no hablo en el sentido estricto de las palabras, no hablo de amanecer desnudo en mitad de un pueblo y con picor en el ano, no van por ahí los tiros.

Cuando uno se echa novia con 17 años es muy normal descolgarse de los colegas. Si, se que es egoísta y que no todo el mundo ha hecho eso, pero mucha gente si. Empiezas muy joven y si la cosa va bien cada vez la pareja es más independiente del grupo, avanzan juntos, maduran juntos y viven su vida juntos. Algo muy normal realmente aunque no significa que pierdas de vista realmente a tus amigos, simplemente dejas de salir tanto con ellos y los ves esporádicamente. Ya no eres participe de las aventuras ni el protagonista de las historias, te tienes que conformar con un “No veas la que liamos, tío, te hubieras partido el culo”.

Sin embargo, puede ocurrir que con el tiempo esa relación se vaya a tomar por culo y si no fuiste capaz de mantener a tus amigos probablemente te encuentres más solo que la una, en pelotas en tierra de nadie. Es una sensación desoladora porque no sabes que hacer en esas situaciones, de repente te encuentras sin plan y hay que tener mucha cara para llamar al amigo que hace mil que no llamas para intentar engancharte de nuevo.

Es muy lógico que se te caiga la cara de vergüenza y no seas capaz de hacerlo pero si esos amigos son de verdad no les importará, de hecho ellos mismos serán los que te llamen si se enteran de que tu vida se ha ido al garete, pero aún así tus problemas no han hecho más que empezar.

Empiezas a salir por ahí, con 25 años (o la edad que sea), pero no tienes ni puta idea de lo que significa salir por ahí porque nunca lo has hecho, o al menos no de esta manera. Lo que para los demás es de lo más normal para ti es completamente nuevo y no tienes ni idea de como van las cosas. Los horarios, los sitios o simplemente la manera de actuar o de vestir.

Pero bueno, con el tiempo es muy fácil cogerle el truco y montarte en el tren, pero en el intervalo en que lo consigues lo pasas francamente mal, pero de todo se aprende. La moraleja de esta historia es que no te olvides de tus amigos, estarán ahí siempre si son de verdad, pero no por ello hay que maltratarlos.