Bueno, este mismo medio día he vuelto de Madrid y me apetece contar lo que he hecho por esas tierras de Dios.

Schweppes

El primer día fue muy corto, ya que llegué  sobre las 20:45 y el día casi estaba acabando. Aún así fuimos a cenar a un sitio de puta madre llamado Gaudeamus Cafe, que es una terraza en Lavapies. Tiene tres zonas, una inside con su aire acondicionado y tal para tomar copitas, cócteles y tal y dos outside. Las zonas al aire libre se diferencian en que unas son para tomar copas y cócteles y la otra es para cenar.

La carta no es muy completa ni está formada de platos para ponerse cerdo, pero si se piden un par de cosas o tres para compartir (entre dos personas) se sale bien comido. Los postres no son demasiado destacables, pero no están mal. Es algo carete, eso si, pero el lugar hay que pagarlo.

Después fuimos a tomar unos mojitos en el mismo Lavapies en un lugar que por lo visto es donde ponen los mejores de Madrid. No recuerdo el nombre, si mi acompañante lee esto y quiere decirlo se lo agradecería ;). El lugar este de los mojitos era pequeño y la gente que había era un poco rara. El mojito no se si era el mejor de Madrid ya que en mi vida solo he tomado dos, pero no estaba mal. Seis euros cuestan, ojo.

El sábado a eso de las once y pico salimos a la calle. Primero fuimos a una tiendecita que está por Fuencarral llamada Popland. Tienen un montón de material interesante, popero, friki y vintage digno de dejarse ahí miles de euros. Yo me contuve y no compré nada, estoy tratando de ahorrar para comprarme algo grande…

Acto seguido fuimos a desayunar algo al Starbucks de Fuencarral, el que está al lado del un Vips y finalmente tiramos para el mercado de Fuencarral. Lo típico, mucho mirar pero poco comprar, quizás porque no hay nada de mi talla y que aunque hay cientos de cosas más que me encantan no se si Málaga es el lugar apropiado para lucirlo.

Luego fuimos a Muji a ojear algunas cosillas y finalmente al edificio de Gran Vía dedicado al iPhone. A una de las dependientas le vacilé un poco, tanto que luego me sentí mal pero bueno, ya no podía hacer nada. El edificio muy chulo, no parece España, la verdad. Una infraestructura tan grande para un teléfono es acojonante.

Dimos una vueltecica por Gran Vía y si la memoria no me falla nos fuimos a almorzar. Fuimos a la calle Ponzano, que como leí en Diario del Viajero hay muchos sitios chulos para tapear y tal y eso mismo hicimos. Fuimos a un par de sitios a tomar algo fresquito y unas tapitas y unas tostas. No demasiado caro y salimos con el estómago lleno… ÑAM!

Después a descansar un rato y a reservar restaurantes para el día siguiente. Luego a ver una exposición de PhotoEspaña en no se que galería. Después hicimos una buena ruta por algunas tiendas frikis en las que me compré un par de muñecos a los cuales ya le sacaré fotos algún día… supongo. Finalmente visita a la Nike Store de Gran Vía en la que vi unas Jordan que me costó trabajo no comprar, pero como ya he dicho antes estoy tratando de ahorrar. Visita a la FNAC y a descansar y ducharme para la noche.

Finalmente llegó el momento del fin de semana, la quedada con la panda de frikis esta blogueros con la que no tengo nada que  ver… xD Cuando llegué al Topolino sentí un poco de miedo ya que la gente me vitoreaba. El señor Lord Zoltan me regaló una camiseta y me sacó una foto con ella, a ver si la cuelga.

Bueno, creo que aquí no puedo hacer una crónica ya que todo se puede resumir en una palabra: BRUTALIDAD. Osea, es que fue genial, jamás pensé que con un grupo de gente al que conozco de tres veces o cuatro (in real life) pudiera llevarme tan bien y disfrutar tanto. Conocí a Aeris, mi fan más dulce y angelical con la que me hice una foto y otra serie de cracks los cuales no voy a enumerar aquí para no dejarme a nadie.

Ya en la cena la liamos hasta el punto de la vergüenza ajena, pero todo fueron loles y risas gratis. En un momento Jose se subió a una silla y se puso a aplaudir… sin palabras. Cuando terminamos de cenar, de pagar y de darle un regalo especial a Pepe Ortuño partimos hacia Mordor Top of the Pops, un lugar pequeñito pero con una tarima (en que mala hora) en la que no paramos de desfasar. El momento más genial fue cuando pusieron Nirvana y el señor Jose del Corral se lanzó, literalmente, al publico, momentos en los que vio su muerte a escasos metros.

Después de desfasar a tope (pero a tope, eh) partimos de nuevo, pero esta vez a la Sala Elástico. Allí nos tenían reservado el reservado (Microsiervos time). Lo malo, había que comprar botellas al módico precio de 90 leuros. Lo que vienen siendo 90 euros en el resto de España. El ambiente estaba bien, modernos y tal, nada que no haya visto antes.

Quizás me sorprendió que me tocaran el culo, no se si fue mi compañero Victor Pimentel vacilándome o es que alguien me toco de verdad el culo. Sea como sea me sentí halagado. Victor, si fuiste tú por favor no lo digas, prefiero vivir en un mundo en el que a alguien le apetece tocarme el culo. Gracias. También cabe destacar que allí mismo conocimos a Arturo J. Paniagua… que pequeña es Madrid.

Finalmente me fui a dormir un rato que al día siguiente había que seguir haciendo el gandul.

El domingo fuimos a comer a un suizo llamado La fondue de Tell. Es un suizo especializado en fondues. Pedimos una básica y que decir, estaba riquísimo. De postre coulan de chocolate que también estaba delicioso. No era muy caro, unos 20 euros por persona.

Por la tarde fuimos al cine, a ver Gente de mala calidad… no la veáis anda, con que uno se deje el dinero está bien. Antes de esto por Gran Vía nos encontramos con Alchapar y su novia, Pedro Aznar, Miky, Cyn y Samuel, ya os he dicho que Madrid es muy pequeña. Después nos fuimos a un Starbucks a hacer tiempo y me bebí un frapu de caramelo… ÑAM.

Finalmente dimos un último paseo por Gran Vía y ya nos fuimos a cenar a Kanpai, un restaurante japonés. Pedimos para empezar yakitori y gyoza, que no son más que pinchos de pollo lo primero y empanadas de cerdo lo segundo. Como plato principal a compartir pedimos sushimi de tres clases y de postre moshi (creo que era moshi). El moshi no me gustó demasiado, pero bueno. Este tampoco era muy caro, unos 46 euros dos personas.

Para ser un japonés modernete no está nada mal.

Y fin, hasta hoy. Si queréis saber más visitad MadridBizarro.com.