No se si he hablado de esto alguna vez, pero en fin, despues de dos años igual es normal ser algo recurrente.
El ser humano es una persona conformista en general. Quitando los típicos tocapelotas que luchan por sus derechos hasta el fin, el resto de mortales lucha un poco y llegados a un punto deciden que ya basta, que se conforman con lo que hay.
El sueldo, el coche, la casa, las personas.
Luchamos por un sueldo grande todo lo que podemos, pero al final sabemos lo que hay. Muchas horas y poco dinero. Podríamos seguir luchando, siguiendo nuestros principios, pero al final no tenemos opción, hay que firmar. Podemos dejarlo todo y ser un antisistema que intenta luchar por los derechos de los trabajadores, pero eso requiere mucho esfuerzo y a todos nos gustar llegar a casa y ponernos a navegar por internet… eso no se puede hacer si vas de anarquista por la vida.
A todos, o a la gran mayoría, nos gustan los coches que casualmente cuestan mucho dinero. Muchos soñamos con tener algún día un Mercedes o yo que se, un Aston Martin. La realidad es que probablemente jamás tengamos algo así y finalmente tendremos que conformarnos con un 207 con aire acondicionado, elevalunas eléctrico en las puertas delanteras y poco más. Hay que ser realistas, además “¿donde vamos con un coche tan grande?”. El que no se conforma es porque no quiere.
Sin embargo, creo que lo más jodido de todo es conformarnos con las personas. Todos soñamos con encontrar una persona idónea en nuestra vida, que sea preciosa, que nos compenetre (o nos penetre en algunos casos)… pero lo cierto es que conforme pasa el tiempo, cuanto más viejos nos hacemos más nos conformamos.
Me parece muy triste, pero llega un momento que nos replanteamos todos nuestros gustos y todos nuestros principios porque nos damos cuenta de que quizás se nos esté pasando el arroz y de que, quizás, esa persona con la que soñamos no llegue nunca. Que quizás no sea tan malo que le guste ver la tele en vez de prestarnos atención o que no le guste que le cojamos comida del plato o compartir un helado de brownie porque lo quiere solo para él/ella.
Sin embargo creo que lo más triste de todo es aceptar que nosotros mismos podemos ser una de esas personas con las que se conforman. Que no seamos perfectos para nadie y que simplemente seamos “esa persona que, aunque no es con quien soñábamos, nos hace compañía y me invita a cenar”.