Son las cinco de la mañana. Vas volviendo a casa por una autovía de tres carriles en la que no circula nadie más. Tú y la carretera, como en las roadmovies americanas.

El cartel marca 100 como kilometros hora máximos, pero que demonios, no viene nadie así que decides llevar el límite a 120. Vas muy tranquilo ya que todo está en perfectas condiciones y no hay peligro. De repente lo sientes, un flash que ilumina por una milésima de segundo todo. No sabes si ha sido imaginación tuya o de verdad te han hecho una foto.

Dos semanas después ya estás tranquilo, una carta con tu nombre y una foto te aseguran que lo que sentiste fue realmente un flash. Cien euros menos para tu futuro Macbook Pro. La ley es la ley.