Hoy he tenido un sueño guay. Uno de esos sueños de los que cuando te despiertas prefieres estar muerto a aceptar la realidad.

Por primera vez en meses he dormido ocho horas del tirón y me he despertado descansado. He sido feliz durante el tiempo que ha durado el sueño, muy muy feliz. Cuando he abierto los ojos, durante unos minutos, seguía pensando que lo que había soñado era realidad, pero por desgracia no ha sido así.

Los sueños guays están de puta madre porque normalmente sueñas con algo que deseas de verdad. No se, que te vas de viaje donde más te gustaría, que compartes un paseo abrazado a la persona que amas pero que pasa de ti o yo que se.

Es una jodienda despertarte y ver que nada de eso es real, pero si lo tienes asumido no jode tanto. Osea, si pero no, ya que al tener asumido que lo que has soñado no va a pasar jamás tampoco es un palo tan duro porque llevas conviviendo con ese pensamiento durante meses, o años, o el tiempo que sea.

Ojalá la vida fuera como en ese sueño.