De repente CHAS! En el coche de al lado, o en el Mercadona, suena una canción que automáticamente te teletransporta a dos años atrás, o quien sabe, al fin de semana anterior. Son los recuerdos musicales, están ahí para sacarte una sonrisa o unas lágrimas, pero siempre vienen cuando menos te lo esperas.

Tú vas tan tranquilo, llevando tu vida como puedes pero el destino es así de hijo de perra o de sabio, pero el caso es que en tu camino no puede poner otra canción que esa que hace que los pelillos de tus brazos se pongan de punta y los poros de tu piel raspen como un rallador de queso. La vida es así, la vida es esa canción, la vida fue esa canción durante una fracción de tres minutos.

Los recuerdos de aquel día camino de la playa, o de aquel otro en aquel bar cuando te cogió la mano por primera vez… recuerdos chungos que pasados los años te sacan una sonrisa y eliminan cualquier resquicio de rencor… recuerdos al fin y al cabo.

En fin, se me acaba la batería del portátil y me apetece escuchar Everybody’s gotta learn sometimes