Madrid
En fin, que me voy a Madrid y eso este finde a lo que muchos ya sabéis. Espero que no os desmadréis demasiado y que paséis un buen fin de semana. Os amaré en la distancia.

En fin, que me voy a Madrid y eso este finde a lo que muchos ya sabéis. Espero que no os desmadréis demasiado y que paséis un buen fin de semana. Os amaré en la distancia.

- Odio a la gente que sonrie todo el rato.
- Tú antes eras de esos.
- Antes.
Llevo varios días acordándome de ti a cada segundo. Quizás sea por el sueño de la otra noche en el que salías o quizás sea por el concierto de Luis Miguel que pusieron el otro día en la tele y que tantos momentos me ha traído a la mente.
Cada mujer que conozco te hacen más perfecta…
Quizás no debería haber escrito esto.
Cuando me conecté a internet por primera vez, aún siendo un niño, jamás pensé que yo mismo pudiera ganar dinero a través de este invento. Por aquella época no existían los blogs, pero es que cuando los descubrí y yo mismo me creé el primero seguía sin imaginarme que alguien pudiera sacar partido de ello, pero así es.
Me he comprado una bici, si. Voy a cumplir 25 años y tengo coche, así que mis necesidades de transporte estaban completamente cubiertas y sin embargo lo he hecho, me he comprado una bici. Desde hace años siempre he querido comprarme una pero no veía el momento ni encontraba tiempo para pasear con ella por ahí, pero ahora que mi tiempo libre es tan amplio he tomado la decisión ayudado por un factor externo.
No se si os habéis fijado, pero desde hace unas semanas aquí al lado, en la barra lateral, aparece un pequeño link a unos casinos. Evidentemente es publicidad y evidentemente me han pagado por ella así que según mi teoría un dinero que se gana así, por la cara y sin ningún esfuerzo debe ser malgastado al instante.
Al principio tenía muy claro que iba a comprarme una cámara de fotos nueva, una bridge, pero luego recapacité y vi la bici de un amigo y mis planes cambiaron. Decidí invertir un poco en salud y medio ambiente así que finalmente fui y me compre la misma bici que él.
Ahora está ahí, en la terraza. Ayer la cogí por primera vez y estoy reventado, yo ya no estoy para estos trotes pero bueno. No se cuanto uso le voy a dar pero que queréis que os diga, es un placer comprarte cosas sin necesidad de trabajar para conseguir el dinero.
En parte esa bici la habéis pagado entre todos vosotros que habéis hecho crecer este blog y que alguien estuviera interesado en anunciar su casino aquí así que muchísimas gracias a todos. El que quiera pegarse una vueltecita que me avise, que está en todo su derecho.
Ayer me acordé que hacía mucho que no publicaba ningún podcast, así que allá vamos:
Bueno, digamos que mi vida es bastante monótona. No voy a concretar pero es aburrida a tope, exceptuando los fines de semana y algún que otro día suelto. No encuentro trabajo, al menos de algo que me guste o me llame la atención así que no es que esté especialmente ilusionado.
Hoy he mantenido una conversación con un amigo y me ha hecho dudar. Dudar con algo que yo ya llevo pensando un tiempo pero que cada día cobra un poquito más de sentido. Irme a Madrid.
La elección fácil es la de quedarme aquí, olvidar todo esto, encontrar tarde o temprano un trabajo que no sea demasiado mierda y vivir la vida que se supone que debo llevar. Es mejor de lo que parece realmente, el nivel de vida en Málaga es literalmente cojonudo y quien diga lo contrario es que no ha vivido aquí. Puedes ir en coche a cualquier sitio, hace buena temperatura, tenemos playa, todo está relativamente cerca…
Evidentemente si me fuera a Madrid tendría que desprenderme de algunas cosas. El coche fuera, la playa fuera, la buena temperatura fuera.. No la tengo todas conmigo pero aún así es una idea bastante atractiva, cambiar de aires, probar suerte…
Como bien dice mi amigo lo máximo que puedo perder es dinero puesto que a día de hoy no tengo a nadie a mi lado y quiera que no es una ventaja. Podría irme y no se, si la cosa no sale bien pues a tomar por culo, me vuelvo a casa y listo.
Yo no he vivido solo nunca así que me aterra un poco la idea, no se cocinar, no se poner la lavadora, no se planchar y ciertamente no se hacer la o con un canuto. No se hacer nada, vamos, un desastre literalmente. Por amigos o algo allí no creo que hubiera problema, conozco a gente que vive allí o que probablemente vivan allí, así que un punto extra.
No se lo que haré, probablemente me quede aquí y me olvide de esto rápidamente, pero el hecho de que me lo esté planteando ya me sorprende a mi mismo…
De razonar, de discutir, de defender el arte contemporaneo, la cocina moderna, el cine español, los programas del corazón, los reality shows…
De meterme en camisas de once varas… quien me manda a mi…
Oye, tú ya no tomas colacao, ¿no?
No, es que ya no me gusta.
¿Tú estás chalado?
Conversaciones con mi madre
Siempre me he considerado una persona bastante entusiasta, al menos al principio. A modo de introducción os dejo con un párrafo del que nombré mejor post de la historia (las negritas es cosa mía):
A pesar de que crees haber acabado con la mayoría de tus complejos, sigues siendo una persona frustrada. Lo peor es que no sabes por qué. Eres inteligente, eres capaz, la gente puede confiar en ti. Sobre todo eres determinado. Cuando se te mete algo entre ceja y ceja te entregas con una pasión desenfrenada, como si ese algo fuera la solución a todos tus problemas, la clave de tu existencia. Sin embargo, al cabo de un tiempo, pasado el chute inicial, la pasión se disipa y te encuentras de nuevo en el mismo lugar, las manos vacías, la mirada perdida y una sensación de desánimo de la que sólo te conseguirás librar cuando encuentres el próximo chute. Y hasta entonces lo que haces es salir a dar vueltas por tu mundo interior preguntándole a la vida qué te puede vender ahora. La vida siempre te termina vendiendo algo, pero cada vez es más caro y de peor calidad. Y te está dejando hecho una mierda.
Reconozco que al principio de algo, de lo que sea, de un día en la playa, de un nuevo videojuego, de un nuevo restaurante, todo me hace ilusión. Vivo los momentos previos con locura, deseando que llegue ya el momento de disfrutar de lo que quiera que sea, con un entusiasmo y una pasión digna de un niño de cinco años el día de reyes.
No se a que se puede deber esto, bueno, quizás si pero me da miedo aceptarlo. Supongo que es por lo mismo que dice el post y lo mismo que he confesado aquí en diversas ocasiones, el vacío. Rellenar ese vacío con cosas nuevas, cosas diferentes, cosas molonas al fin y al cabo. Algo que contar, algo nuevo que recordar, algo que me haga pensar que mi existencia no es anodina, como la de la mayoría de los mortales.
Supongo que es una manera de no aceptar que la vida, en general, es aburrida. De que la vida, la vida de verdad, la vida de la gente que anda por la calle no es interesante, no es apasionante, no da para escribir un libro y no da para contar más de cinco historias entre amigos. Yo no quiero aceptar eso, si lo aceptara significaría que estoy muerto, que estamos muertos.
Quizás sea peor esto, quizás debería aceptar desde ya que la vida no es apasionante, porque quizás cuando tenga cuarenta años sea demasiado tarde y el golpe será aún más grande y más fuerte, porque como dicen mientras más alto más dura será la caída.
Lo cierto es que no tengo nada claro, hace casi un año que volví de Barcelona y no he hecho absolutamente nada con mi vida. Puede parecer guay, pero no lo es, os lo prometo. La mayoría de la gente que conozco en mi misma situación opina lo mismo, así que no es cosa mía. Deseo con todas mis ganas encontrar un trabajo, con eso lo digo todo.
Seguiré siendo entusiasta hasta que un día no me queden fuerzas, disfrutando de todo lo nuevo, al menos, al principio.
Muchas veces me dicen lo bien que vivo, la de caprichos que me compro y tal y cual, pero lo cierto es que detrás de todo eso hay una historia, una triste historia. Me sorprende que a veces la gente me tenga envidia.
Siempre me hizo gracia eso de que decían que las mujeres, cuando están chungas, se van a comprar y se quedan nuevas. Bien, pues eso no sólo pasa con ellas, nosotros, los tíos, también lo hacemos, yo mismo lo hago.
Si, me compro una Playstation 3 y un montón de juegos, pero a la hora de la verdad no tengo con quien pasear por la calle de la mano, nadie con quien compartir una mesa para dos o que se acuerde de ti por la cara y te mande un SMS. Pero puedo jugar al GTA IV, que guay.
Está claro que, si tengo posibilidad de comprarme caprichos pues lo voy a hacer, pero aunque suene patético es para suplir mis carencias afectivas, que las tengo. Si tuviera a alguien con quien compartir la vida destinaría todo mi dinero a ello, y pasaría de tanta pollada y tanto juguete.
Todo depende de lo que le pidas a la vida, quizás otro en mi situación viviría la vida como si fuera un soltero de oro, sin importarle lo más mínimo lo que comentaba antes y disfrutando a tope. En realidad eso me produce envidia, ojalá yo mismo pudiera pensar así, pero no puedo.
La situación es un poco vacía, te compras un teléfono cojonudo y el día que te lo compras estás superféliz, pero claro, al día siguiente todo eso ya no está, te sientes igual, vacío por dentro. Con un teléfono superguay pero en realidad sin nada más.
La vida es muy triste y vacía sino tienes a nadie, también depende de como sea uno. Yo reconozco que soy débil, que no se estar solo, que necesito a los demás, a alguien especial. Soy bastante dependiente, tengo, como dice Pereza, personalidad adictiva. Es algo que no puedo remediar, el problema es que como es algo que no puedo controlar compro cosas, juguetes, camisetas, que me entretengan un rato y que me hagan olvidar, aunque sea por unos segundos lo anodina que es mi vida.