Las cosas cambian
Llevaba varias semanas (y varios borradores) queriendo hacer una entrada sobre lo mucho que cambian las cosas sin que nos demos cuenta. Como de repente un día te estampas con la nueva realidad, con algo que creías conocer pero que ya no es como pensabas.
Recuerdo una de las primeras veces que volví de Barcelona para visitar a mi familia. Desde el aeropuerto cogí el tren a Málaga y al llegar a la estación me llevé una sorpresa. No sabía donde coño estaba. Habían montado un centro comercial allí y claro, como hacía años que no cogía el tren pues ni puta idea de que era aquello. Me sentía un guiri en mi propia ciudad.
No hay nada peor que sentirse un guiri en su ciudad.
Lo mismo pasa con las personas. Te crees que las conoces, después de tantos años, pero también te puedes llevar una sorpresa. Como por ejemplo esa persona con la que has compartido una parte importante de tu vida y que jamás quiso ver una serie o una película en versión original y ahora se traga Big Bang Theory subtitulada, probablemente la serie más friki del momento.
Eso es, cuanto menos, difícil de digerir, aunque pueda ser una tontería. Sobre todo cuando tú eras el feedback informático y no recuerdas en que punto le explicaste como ver un vídeo con subtítulos porque directamente nunca se lo explicaste. Ahora ya no eres ni el feedback informático.
Que ya lo se, que no es más que puro egoísmo, pero es que he decidido que voy a ser un poco más egoísta, un poco más Larry David, porque llegados a este punto de la vida me he dado cuenta que en mi piensan muy pocas personas, y si no lo hago yo parece que no lo va a hacer nadie.
Evidentemente no es algo que echarle en cara a nadie porque al fin y al cabo todos cambiamos. Nosotros lo hacemos sin darnos cuenta por el mero hecho de compartir existencia con nosotros mismos. Creemos que somos iguales que cuando teníamos quince años, pero la realidad es que somos más viejos, más gordos y más torpes. Probablemente también seamos más feos.
Yo mismo he cambiado. Antes para mi un fin de semana normal era ver en casa una película con mis padres haciendo tiempo para ver la peli porno de turno o echarme una partida a la consola. Ahora estoy deseando que llegue el viernes para salir y no llegar antes de las seis de la mañana. Porque si, porque me apetece y porque básicamente es la única manera de que mi existencia no me parezca patética.
Y es que es jodido pero es así, las cosas cambian, las personas cambian, hasta los animales cambian joder. Que un día te das cuenta que ya no tienes ni puta idea de con quien pasa las noche cuando tú aún te estás preguntando que coño fue lo que paso y porque todo se fue a tomar por culo. En fin, que la vida es una mierda, pero eso creo que ya os lo había comentado.
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