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Siempre he sido un ingenuo

1 Mar

No se si he hablado este tema por aquí alguna vez, seguramente si aunque no lo recuerdo ahora mismo. De todas formas que más dará si aquí ya no entra nadie. Al tema.

Siempre he sido un ingenuo.

Siempre me las trago todas (no seáis mal pensado, no me refiero solo a las pollas), soy una persona extremadamente confiada que al contrario que la gran mayoría, nunca piensa que quizás se la están metiendo doblada.

Recuerdo un día de diario, cuando era realmente pequeño, que mi madre me estaba bañando en la bañera de mi casa. Mi padre llegó de trabajar, más allá de las ocho de la tarde y me dijo “¿Quieres ir al Tivoli?” (el Tivoli es un parque de atracciones que hay en Málaga que aunque ahora es muy decrépito en su día era la bomba). Automáticamente salte diciendo que si.

Joder, ir al Tivoli era lo mejor que me podría haber pasado aquel día. Pero claro, todo era una broma de mi padre. Estaba claro, como coño ibamos a ir un día de diario de invierno, cerca de las nueve de la noche a un parque de atracciones. Es de locos, lo se, pero yo era un niño ingenuo y caí. Esa situación la llevo aún marcada a fuego en mi cabeza, una de las mayores desilusiones de mi vida.

Otro día, siendo algo más mayor, recuerdo que me gustaba una chica un año mayor que yo. Un día le pedí salir pensando que me diría que no, pero sorprendentemente me dijo que si. Así que quedamos para el sábado siguiente en el Carrefour para ir al cine y tal. Al día siguiente vino y me dijo textualmente “Oye, lo del sábado no va a poder ser, mi novio no me deja”.

Pensándolo en frío no había que ser muy listo para saber que aquello no podía ir bien, una chica mayor que yo y claramente varios escalones por encima mía en lo que a físico se refiere. Eso si, la tarde que pensé que seríamos novios no me la quitó nadie.

Un año después me gustaba otra chica de mi curso, más accesible a mi por diversos motivos. De nuevo me lancé sin red y ni os podéis imaginar la respuesta que obtuve. Me dijo literalmente “¿Salir? La verdad es que yo no salgo mucho. Pero no es que no me gustes, es simplemente que no salgo”.

Aquello me lo tomé con mucha filosofía, las razones me parecían bastante aceptables hasta que el viernes de la misma semana en que le pedí salir la vi por la calle con un grupo de niños y niñas. Os podéis imaginar el palo que me llevé.

Desde entonces no han sido pocas las veces que me han traicionado y dejado en la estacada por diversos motivos. Quizás el culpable aquí no sea más que yo, que me lo creo todo y que confía en todo el mundo hasta que no le demuestra lo contrario.

Con más de veintiséis años debería haber aprendido ya la lección de una vez, pero mentiría si dijera que así es. Hace poco personas que pensé que eran mis amigos me demostraron que no eran más que sucias ratas que lo único que pretendían eran chuparme la sangre y joderme la vida, por poner solo un ejemplo reciente.

Quizás debería ser un poco más malo, menos confiado e ingenuo, pero algo dentro de mi me impide ser así. Algo dentro de mi me hace creer que a pesar de todo ahí fuera hay gente que merece la pena, gente que no piensa solo en jugártela a la primera de cambio.

Y esto, amigos, es una parte más de #lahistoriademivida

La época en la que pensaba que el mundo no existía

25 Ene

No se que edad podía tener exactamente, digamos que doce o trece. Me acababan de operar del dedo gordo del pie, una operación menor debida a que se me había ido clavando la uña en el dedo a lo largo de los años y el punto era que o me lo arreglaban ya o se me infectaría el dedo y lo podría perder.

Durante varias semanas tenía el pie vendado y solo podía y debía salir de casa para ir a curarmelo al hospital. Eso quería decir que pasaba la mayor parte del día solo en casa viendo las películas del Canal Plus y sin moverme del sofá.

Un día cualquiera, viendo precisamente el Canal Plus vi una película bastante mala, de estas que pasan sin pena ni gloria, en la que explicaban motivos por los cuales el mundo no existía. No se porque pero aquello se me quedó grabado a fuego.

A partir de entonces y debido a la soledad del momento y en que, al no existir internet en esa época (si existía, pero casi nadie tenía) lo único a lo que me dedicaba era a darle vueltas a ese tema en la cabeza.

No se si llegué a tener depresión porque en aquella época yo era un niño y no sabía ni lo que era eso realmente solo se que durante al menos un par de meses estuve realmente jodido. Se daban situaciones cotidianas en las que yo solo miraba a mi al rededor y pensaba que todo aquello no existía, mi vida era una mentira, y nada de aquello era real.

Como es lógico que te pase algo así a aquella edad te hace mella y no os miento si aún a día de hoy no se me da a veces la situación en al que me rayo a mi mismo y pienso si todo esto que vivimos, si estas palabras que estáis leyendo aquí, si el ratón donde estáis haciendo scroll ahora mismo o el teclado en el que yo os escribo esto en este preciso instante no son más que una simulación o quien sabe, el sueño de alguien.

Por suerte me pasa de higos a brevas, ya casi como algo anecdótico, pero la otra tarde estaba saliendo del Muji de Calle Fuencarral y de repente me vi inmerso en ese extraño sentimiento. En mitad de la calle, rodeador de gente y planteándome si la persona que me estaba dando la mano en ese preciso momento (Paloma) era real.

En fin, una anécdota más de #lahistoriademivida.

Sin segundas intenciones

13 Ene

Hola, estoy escribiendo esta entrada en mi Macbook Pro mientras oigo Los Planetas. ¿A que coño viene esto? Veamos.

Estoy, sinceramente, bastante cansado de que cada vez que alguno dice que se ha comprado algo o que le gusta algo fuera de lo “normal” o que no le gusta algo que a la mayoría si parece que lo que quiere es marcarsela, que en realidad es todo fachada y lo hace por parecer guay.

La verdad es que, supongo que cosa de la madurez, ya me da igual lo que hagan los demás y me preocupo solo de lo que hago yo intentando no entrar en absurdos dilemas. Pero es que cada vez que alguien me viene a decir que a mi, por el simple hecho de que me gusten Los Planetas (por seguir con el ejemplo) ya me las quiero dar de moderno o de indie pues sinceramente me toca los cojones.

Como si no me pudiera gustar eso de verdad, como si siempre tuviese que haber un puto motivo oculto detrás de todo lo que hacemos. Quizás es que yo soy demasiado confiado, quizás es que en el fondo lo que yo considero madurez es inmadurez o quizás puede, y solo puede, ser que todos los que critican lo que hacen los demás, los que buscan motivos ocultos por los que a alguien que tiene un iPhone no le puede gustar un HTC Magic no son más que idiotas.

Estoy cansado ya de los motivos ocultos, de las segundas intenciones y de gente que lo único en lo que se preocupa es en criticar a los demás, de buscar siempre la vuelta de tuerca en vez de vivir su vida y dejar a los demás en paz.

Dicho esto me da igual que pienses que voy de guay porque de higos a brevas me gusta tomarme un frapuccino o un chocolate caliente con caramelo en el Starbucks, de que pienses que soy un pijo porque tengo un Mac, de que todo es fachada cuando escucho la música que escucho o de que me estoy pegando la vacilada cuando digo que me encantaría probar aunque fuese una vez la comida de “El Bulli”. En serio, es tu opinión, pero estoy harto de respetar las opiniones de los demás y que la mía no la respete nadie, así que metetela por donde te quepa.

Sin acritud.

FELIZ NAVIDAD

24 Dic

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Imagen original de Yube en Flickr

Un año más aquí estamos, deseándonos feliz navidad los unos a los otros. Espero que realmente lo paséis bien esta Navidad y seáis muy felices. Yo, dentro de lo que cabe y de lo que nos dejan, soy bastante feliz.

Un años más gracias a todos los que seguís ahí, año tras año, o los de nueva incorporación o los que simplemente pasaban por aquí. De veras, gracias por dedicar a esto simplemente más que un segundo.

Feliz Navidad a todos.

Infidelizando al cliente

15 Dic

Hola, ¿hay alguien por ahí? ¿alguien leyendo por ahí? Si no hay nadie tampoco os lo puedo reprochar. Al tema.

Personalmente no soy una lo que se dice estrictamente fiel a los establecimientos, pero me gusta ir a los mismos sitios a comprar siempre y cuando me traten bien y el precio sea razonable. Por ejemplo si en el sitio al que suelo ir el producto X cuesta 3 euros, y en un sitio diferente al que no suelo ir cuesta 2,75 pues iré al que siempre voy porque aunque sea más caro me suelen tratar bien y me gusta el servicio. Para que cambiar.

Todas las mañanas voy a desayunar al mismo bar, hasta tal punto que no tengo que pedir para que ya me pongan lo que desayuno cada día, una barrita con aceite y tomate y una Cocacola. Esto para mi es calidad.

En su día me saqué la tarjeta de FNAC porque aunque costaba dinero en aquel entonces me compensaba porque como era soltero y triste me gastaba cantidades ingentes de dinero ahí y al final repercutía en buenos descuentos.

Sin embargo jamás me había planteado sacarme la del VIPS hasta que un día, cenando con Pedro10 me dijeron “Si te la sacas ahora mismo te hacemos un descuento directo en esta cena del 40%”. Se refería a la tarjeta del Club VIPS, no a mi polla. Así que me la saqué (la tarjeta, repito).

Quizás no me estoy explicando bien. Básicamente si me tratan bien vuelvo por los sitios, si me tratan mal no pienso volver.

En realidad quiero hablar de un tema del que ya he hablado más de una vez y es del pago con tarjetas.

Hace tiempo acompañé a Paloma a Kiko Cosmetics, una tienda de cosméticos baratilla y que está poniendo tiendas por todos lados. Ella quería comprar algo que costaba tres euros y como nunca llevamos dinero suelto (algún día hablare en detenimiento de esto) pensábamos pagar con tarjeta.

Sin embargo las dependientas nos dijeron que solo aceptaban pagos con tarjeta a partir de 12 euros. Dejamos lo que llevábamos allí y yo juré no volver nunca más.

Puedo entender que un supermercado de barrio no te quiera cobrar algo inferior a 12 euros con tarjeta porque sinceramente probablemente no le traiga a cuenta por las comisiones que le cobran, ¿pero una cadena? No creo que sea la mejor forma de fidelizar la verdad.

Estamos hablando de una cadena que probablemente facture millones de euros al año, eso significa que la comisión que le puedan cobrar por una venta de tres euros es algo anecdótico comparado con las cifras que supongo que suelen barajar.

Lo lógico, en mi mente al menos, es dejar contento al cliente y quizás no ganarle dinero a una venta de 3 euros pagada con tarjeta pero si ganar un cliente al que han tratado correctamente y que sabe que en ese sitio podrá pagar con tarjeta y no le ponen pegas.

No os confundáis, no estoy haciendo esta entrada en plan “HOLA SOY BLOGUERO Y MI OPINIÓN TIENE MUCHO VALOR Y VOY A HUNDIR ESTA COMPAÑÍA”. Ni muchísimo menos.

Simplemente considero que las grandes empresas deberían mirar más por los clientes, dejarse de tarjetas de fidelización y puntos de mierda y pensar en las cosas pequeñas. Las cosas que hacen que una persona salga sonriente de tu establecimiento sabiendo que volverá.

Hasta aquí mi pataleta. Gracias y un saludo a Berlusconi.

Las niñas de Zapatero

29 Sep

Resumiré mi opinión en un vídeo. Sin que sirva de precedente dejaré que Risto Mejide diga lo mismo que pienso yo:

Amen.

El fin de la paciencia

17 Ago

En líneas generales me considero una persona bastante paciente. Siendo sinceros para la mayoría de las cosas tengo una paciencia supina, pero para otras (hacer cola para comprar algo en McDonald’s, por ejemplo) mi paciencia es nula (de ahí que me encantaría que existiera una cola VIP en estos sitios, que pagas un poco más pero te saltas la cola por completo).

La sociedad de hoy día ha acabado con la paciencia, o más bien no la queremos ni ver. Es por ello que cada día inventamos algo nuevo para no tener que esperar.

Conexiones a internet en nuestros teléfonos para poder estar perpetuamente encadenados a la red, para poder subir al momento las fotos que hacemos y contar las cosas que nos pasan. Nos bajamos las series de internet porque no soportamos ver los anuncios (aunque hay otros motivos para esto), pagamos por sistemas de descargas en internet para bajar al tope de nuestra conexión y así tener las cosas al instante.

No recuerdo la última vez que me senté en un parque a ver a la gente pasar. A simplemente estar ahí sin tener nada que hacer, sin mirar el teléfono ni el reloj, simplemente disfrutando del no hacer nada. Hemos perdido hasta el aburrimiento, ya no nos aburrimos nunca. De hecho creo que los niños de hoy día ni si quiera conocen la palabra.

No se si todo esto es bueno o malo, supongo que es síntoma de que la sociedad avanza, de que esperar es cosa del pasado o de los países subdesarrollados pero creo que con la pérdida de la espera, del aburrimiento se está perdiendo cierto romanticismo.

¿Que fue de aquello de esperar a tu novia abajo durante veinte minutos? Eso ya no existe, ahora le pedimos que nos de un toque al móvil cuando esté casi lista para así salir de casa y no tener que esperar.

Posiblemente esto no sea más que una sarta de gilipolleces escritas por un tipo con mucho tiempo libre, pero quería que esto perdurará en interwebs para siempre, o al menos hasta que caduque el hosting.

Consejos gratis vol.4

22 Jul

Si vuelves a casa del dentista con media cara dormida NI SE TE OCURRA ponerte a comer galletas. Hay muchas posibilidades de que te estés masticando tu propia cara por dentro de la boca sin darte cuenta. Cuando se te pase el efecto de la anestesia comprobarás que probablemente tienes una carnicería en la boca.

De nada.

De porque he desaparecido del mapa

6 May

No recuerdo cuando fue la última vez que escribí por aquí, no se si hace un mes o dos semanas. Lo que se es que ya no me apetece, ya no tengo la necesidad de hacerlo, me he cansado.

Y no me he cansado concretamente del blog, me he cansado de todo lo que ello conlleva, lo que conlleva “la blogosfera”. Estoy un poco hasta la polla de las tonterías que rodea últimamente a todo esto, que si discusiones a ver quien es el más guay, quien es el más original… quien es el más al fin y al cabo.

Sigo leyendo muchos blogs, pero ya ni comento ni nada. Me he cansado de la polémica gratuita que se liaba cada dos por tres, de mal entendidos, de frases sacadas de contexto para dejar mal a tal o a cual, de tanta mierda barata.

Ahora prefiero escribir en twitter cuando me apetece, o subir algo simpático rápidamente a mi tumblr o simplemente pasar de todo e ir a lo mío, que es lo que a día de hoy me importa, mi trabajo, mi Genbeta y en mis ratos libres (que por suerte son muchos) a disfrutar de la vida junto a la mujer que me acompaña. Pero no soy tan mamón, voy a poneros un poco al día.

El lunes empecé a trabajar, es un trabajo que está bastante bien ya que aunque no es la polla es lo mejor que he encontrado para empezar en Madrid. El sueldo es normal, pero el horario es literalmente la polla y está cerca de casa, así que podré tener una vida plena en todos los sentidos, que es lo único que pretendo. Por lo demás todo bien, gracias.

No se si volveré a escribir por aquí, yo no soy muy de cerrar las cosas, lo único que cerré fue el fotolog pero porque tenía un motivo muy concreto y a día de hoy ya no tendría sentido seguir manteniendolo. Pero eso, lo dicho, que os amo a todos.

“Déjame a mi”

6 Abr

Ayer y hoy me he estado pegando una buena maratón de “Play 3″. Más que nada porque desde que me fui a Madrid ni la he tocado (básicamente porque me la dejé en Málaga) y cuando vuelva no se cuando podré volver a jugar ya que aunque me la lleve ahora mismo no tengo donde enchufarla.

El tema es que he estado dándole duro al Mirror’s Edge y aunque en general es un juego facilito y que se deja jugar sin mayores complicaciones (cosa que me encanta, no soporto los juegos imposibles, me aburren) había llegado a una pantalla en la que me bloqueé. Nada, ayer una hora y hoy otra para poder conseguirlo finalmente.

Esto me ha recordado a mis tiempos mozos, cuando me pegaba horas muertas o jugando con mi hermano o con mi colega Mario a la consola que tuviera en aquel momento. Normalmente era yo el que jugaba y los demás los que miraban, más que nada porque me gustaba saber que era yo el que se había pasado el juego.

Sin embargo había ciertas pantallas, pruebas o lo que fuera que me eran imposibles. En esos momentos siempre se solía escuchar el mítico “Déjame a mi”. Tú colega (o quien fuera) te había estado mirando jugar durante horas y ahora creía que el podría pasarse esa pantalla.

La mayoría de las veces surtía efecto y gracias a tu colega podías seguir con el juego, pero esto resultaba un poco frustrante, al menos para mi lo fue, concretamente cuando, sin saber que era el final, en el Course of Monkey Island mi amigo Mario le daba la pimienta a LeChuck y lo siguiente que yo veía eran las letras del final…