Archive for the 'Vida Cotidiana' Category

La falta de respecto

Ayer tuve la suerte de disfrutar del nuevo espectáculo de El Circo del Sol en Málaga, Quidam. El show empezaba a las 18:00h, lo que significaba que iba a terminar a las 20:30, con el tiempo muy justito para el partido de España.

Nada más saber que España jugaría la final este mismo domingo a las 20:45h sabía que en el circo más de uno se iba a ir antes de que terminara el espectáculo y como en otras ocasiones mi instinto no me falló. Antes de las 20:20h ya había un montón de gente levantándose y yéndose de allí evidentemente molestando al resto de personas que seguíamos disfrutando del evento.

Lo peor es el efecto bola de nieve, uno se levanta y se va y los demás piensan “Ahora es el momento” y empieza a irse una masa de gente que no se conforma con ponerse delante tuya e impedirte ver bien, sino que también les apetece ir hablando y armando escándalo.

A mi no me parece mal que la gente quiera ver el fútbol, de hecho yo también vi el partido, pero creo que si se va a un sitio se va con todas las consecuencias. Aquí no estamos hablando de un caso de vida o muerte, aquí estamos hablando de un partido de fútbol que bien podrían escuchar en la radio al menos hasta llegar a casa, así que me parece una falta de respeto tremenda tanto para el resto de personas como para los artistas que estaban haciendo su espectáculo en la pista.

Así que si tanto interés tenían en el partido de fútbol que hubieran vendido las entradas o que se las hubieran metido por el culo, pero que no vayan a joder la marrana a los demás y mucho menos a los artistas. Eso es no tener educación y lo demás son tonterías.

En pelotas y en tierra de nadie

Me gustaría hablar de una sensación un poco extraña que no todo el mundo ha vivido, es la sensación de encontrarte en bolas en mitad de la nada y sin saber muy bien que hacer. No, no hablo en el sentido estricto de las palabras, no hablo de amanecer desnudo en mitad de un pueblo y con picor en el ano, no van por ahí los tiros.

Cuando uno se echa novia con 17 años es muy normal descolgarse de los colegas. Si, se que es egoísta y que no todo el mundo ha hecho eso, pero mucha gente si. Empiezas muy joven y si la cosa va bien cada vez la pareja es más independiente del grupo, avanzan juntos, maduran juntos y viven su vida juntos. Algo muy normal realmente aunque no significa que pierdas de vista realmente a tus amigos, simplemente dejas de salir tanto con ellos y los ves esporádicamente. Ya no eres participe de las aventuras ni el protagonista de las historias, te tienes que conformar con un “No veas la que liamos, tío, te hubieras partido el culo”.

Sin embargo, puede ocurrir que con el tiempo esa relación se vaya a tomar por culo y si no fuiste capaz de mantener a tus amigos probablemente te encuentres más solo que la una, en pelotas en tierra de nadie. Es una sensación desoladora porque no sabes que hacer en esas situaciones, de repente te encuentras sin plan y hay que tener mucha cara para llamar al amigo que hace mil que no llamas para intentar engancharte de nuevo.

Es muy lógico que se te caiga la cara de vergüenza y no seas capaz de hacerlo pero si esos amigos son de verdad no les importará, de hecho ellos mismos serán los que te llamen si se enteran de que tu vida se ha ido al garete, pero aún así tus problemas no han hecho más que empezar.

Empiezas a salir por ahí, con 25 años (o la edad que sea), pero no tienes ni puta idea de lo que significa salir por ahí porque nunca lo has hecho, o al menos no de esta manera. Lo que para los demás es de lo más normal para ti es completamente nuevo y no tienes ni idea de como van las cosas. Los horarios, los sitios o simplemente la manera de actuar o de vestir.

Pero bueno, con el tiempo es muy fácil cogerle el truco y montarte en el tren, pero en el intervalo en que lo consigues lo pasas francamente mal, pero de todo se aprende. La moraleja de esta historia es que no te olvides de tus amigos, estarán ahí siempre si son de verdad, pero no por ello hay que maltratarlos.

This is Málaga!

Ayer, como muchas otras personas, disfruté (o sufrí, como se le quiera llamar) el partido que jugó España contra Italia y bueno, como todos sabéis (sino os lo digo yo) ganó España. Acto seguido del final salimos a la calle a liarla un rato como en muchas otras partes de España.

Nos recorrimos el centro buscando la fiesta y finalmente la encontramos. El Paseo del Parque, una de las calles principales de la ciudad, estaba tomada por la gente. Cientos de personas saltando, cantando, gritando, corriendo, con banderas y todo lo que se suele organizar en una victoria épica como la de ayer.

Sin embargo esto es Málaga, y aquí la fiesta dura cinco minutos justo antes de tornarse en drama y destrucción. Y no me defraudaron, así fue.

Cada coche que pasaba por la calle en la que estaba TODO el mundo era acosado por cientos de personas como si de una peli de zombies se tratara (no exagero). Le abrían las puertas, el maletero, se subían encima, le pegaban golpes con los palos de las banderas, le pegaban patadas y todo lo que unos salvajes pueden llegar a hacer.

En uno de esos asaltos mangaron un balón de maletero de un coche y eso ya fue delirante. Como quinientas personas jugando al fútbol en mitad de la calle principal de Málaga, eso nunca lo había visto en mi puta vida. Sin embargo, y como vuelvo a decir, no tardaron ni cinco minutos en volver con la destrucción. A cada coche que pasaba le hacían lo mismo de antes, pero además le metían balonazos provocando daños físicos que se podrían tildar de colaterales.

La policía permaneció impasible hasta este momento y viendo el percal aparecieron dos coches y lo que podría haber sido una fiesta guapa terminó rápidamente. A tomar por culo la celebración.

Por mucho que me duela decirlo, esto es Málaga.

Consejos gratis vol.1

Nunca te cenes una pizza cuatro quesos aderezada con anchoas si lo que pretendes es dormir bien.

De nada.

Felicidad

Hoy es el día más feliz de mi vida.

Fan del Málaga en la celebración del ascenso a primera.

Algunos encuentran fácilmente la felicidad, yo no puedo más que envidiarlos.

Huelga de transporte

Huelga

Yo no entiendo mucho de huelgas, ni de crisis ni de realmente nada, pero creo que la cosa es grave.

¿Y si me voy a Madrid?

Bueno, digamos que mi vida es bastante monótona. No voy a concretar pero es aburrida a tope, exceptuando los fines de semana y algún que otro día suelto. No encuentro trabajo, al menos de algo que me guste o me llame la atención así que no es que esté especialmente ilusionado.

Hoy he mantenido una conversación con un amigo y me ha hecho dudar. Dudar con algo que yo ya llevo pensando un tiempo pero que cada día cobra un poquito más de sentido. Irme a Madrid.

La elección fácil es la de quedarme aquí, olvidar todo esto, encontrar tarde o temprano un trabajo que no sea demasiado mierda y vivir la vida que se supone que debo llevar. Es mejor de lo que parece realmente, el nivel de vida en Málaga es literalmente cojonudo y quien diga lo contrario es que no ha vivido aquí. Puedes ir en coche a cualquier sitio, hace buena temperatura, tenemos playa, todo está relativamente cerca…

Evidentemente si me fuera a Madrid tendría que desprenderme de algunas cosas. El coche fuera, la playa fuera, la buena temperatura fuera.. No la tengo todas conmigo pero aún así es una idea bastante atractiva, cambiar de aires, probar suerte…

Como bien dice mi amigo lo máximo que puedo perder es dinero puesto que a día de hoy no tengo a nadie a mi lado y quiera que no es una ventaja. Podría irme y no se, si la cosa no sale bien pues a tomar por culo, me vuelvo a casa y listo.

Yo no he vivido solo nunca así que me aterra un poco la idea, no se cocinar, no se poner la lavadora, no se planchar y ciertamente no se hacer la o con un canuto. No se hacer nada, vamos, un desastre literalmente. Por amigos o algo allí no creo que hubiera problema, conozco a gente que vive allí o que probablemente vivan allí, así que un punto extra.

No se lo que haré, probablemente me quede aquí y me olvide de esto rápidamente, pero el hecho de que me lo esté planteando ya me sorprende a mi mismo…

A la hora de la verdad…

Uno, a lo largo de su vida, va haciendo planes o cabalas en su cabeza, siempre mirando un poco al futuro. El día de mañana me compraré tal coche, viviré en tal sitio, tendré una casa con piscina, me compraré una caravana, viajaré por todo el mundo, me casaré con la mujer perfecta. Grave error.

Es muy posible que nada, o poco de eso, ocurra finalmente. Los planes que hacemos a la hora de la verdad no sirven para nada. Si algo he aprendido (no hace mucho, no os creáis) es que mirar al futuro realmente no tiene ningún sentido, no merece la pena. Hay que intentar vivir el presente, dentro de nuestras posibilidades.

Cuando somos jóvenes nos montamos nuestras películas en plan “La mujer perfecta para mi es rubia, guapísima al estilo clásico, con los ojos verdes, alta, con una sonrisa increíble, le gustará la misma música que a mi, bailar bajo la lluvia y cantar canciones pop”. Incluso nos atrevemos a dar ejemplos.

Pero a la hora de la verdad todo eso no vale una mierda. Llega un día, cuando menos te lo esperas, que alguien entra en tu vida, y lo más probable es que no se parezca en nada a eso que tú tenías pensado. No será rubia, ni si quiera será guapa para el resto de personas probablemente, los ojos los tendrá marrones como la gran mayoría de gente, no será alta y que cojones, ni si quiera tiene que sonreír. Pero dará igual.

A la hora de la verdad, cuando te quieres dar cuenta, no te has enamorado por ninguna de esas gilipolleces, lo has hecho por una mirada de reojo, por la forma en que mueve sus manos cuando está sentada, por como se le ondula el pelo cuando anda, por como se ríe, por como escribe por el messenger, por como mueve los labios cuando canta para si una canción, por como vive lo que te está explicando, por como se le iluminan los ojos cuando habla de aquel viaje, de los planes que tiene, de las cosas que va a hacer.

A la hora de la verdad, cuando te quieres dar cuenta, alguien ha entrado en tu vida, lo ha revuelto todo, te ha dejado hecho una mierda y tú te sientes estúpido pensando en que como es posible que ese alguien no se parezca en nada a lo que tú tenías pensado. Sientes incluso que te estás traicionando a ti mismo.

A la hora de la verdad no le pedimos peras al olmo y nos importa una mierda las mujeres perfectas de la tele o de las revistas, sólo nos importan las mujeres que son perfectas para nosotros, que no somos capaces de verle ningún fallo aunque para el resto sean feas, bordes, no tengan estilo o ni si quiera canten bien.

A la hora de la verdad, amigos, nos encontraremos en tierra de nadie luchando por algo que ni si quiera queríamos pero de la que irremediablemente ya no podemos ni queremos prescindir.

La graduación

Ayer asistí a la graduación de mi hermano, que acaba segundo de bachillerato este año (si Dios quiere), y paso a relatar como fue aquello y las sensaciones que me dio.

Nada más llegar localicé al marginado, al friki o como se le quiera llamar. Llevaba una camisa al estilo de las del Chiquito de la Calzada metida por dentro, y un pantalón de pinza que probablemente le había robado a su padre del armario, porque para que le quedara bien de largo debía subírselo a la altura del pecho. Estaba al lado de su madre, evidentemente, y no se mezclaba con el resto de compañeros. Me dio pena.

También localicé al grupo de molones. En ese grupo se encuentra mi hermano, rodeado de gente molona, pero incluso en este grupo existe la figura del líder. El líder iba vestido de mafioso, traje blanco, corbata negra y zapatos blancos. Incluso me pareció oír que le llamaban “Il Capo”. Este señor también me dio pena, la verdad.

Por otro lado estaba el grupo de gente que podríamos llamar Grupo Molón 2. Esta gente molaba, no nos vamos a engañar, pero no tanto. De hecho ellos creían que molaban más que los otros pero la cruda realidad era bien distinta. En el grupo uno no había ningún gordo ni ningún emo, en el grupo dos si. Esto, como todos comprenderéis baja de categoría cualquier grupo, aunque también tenían un líder molón, o al menos eso creía el. No iba de traje, llevaba un pantalón caído y unas Nike bastante chulas, pero era feo. Un líder nunca puede ser feo o terminarán derrocandolo tarde o temprano. ¿Acaso Marlon Brando era feo? o ¿Al Pacino? Vamos no me jodas.

Reconozco que durante la gala casi me echo a llorar. Me recordó mucho a mi graduación, un montón de sensaciones, situaciones y recuerdos que jamás iba a volver a vivir. Tres chicas hablaron y dijeron lo mucho que querían a sus compañeros y lo mucho que los iban a echar de menos. Triste mentira, eso no va a ocurrir, nunca.

Chicas llorando, chicos riendo, preparándose para la última noche. La noche en que todos juntos lo iban a pasar de puta madre, pero que al día siguiente nadie recordaría. La realidad es que, con el paso de los años no se van a volver a ver, ni ganas que tendrán, pero ellos estaban ilusionados ignorantes de todo esto.

También me hizo gracia ver a las parejitas típica de instituto. Todos de la manita, dándose besitos y todas esas cosas que hacen las parejas. Pero chicos, la realidad es que un día, uno de los dos querrá irse de Erasmus, o cogerá plaza en otra ciudad y bueno, al principio creeréis que la cosa funciona pero lo cierto es que al final lo mejor que os podrá pasar es dejarlo, por teléfono. Lo peor es que uno de los dos le ponga los cuernos al otro, y lo dejen por teléfono. La vida es así.

En el fondo, como ya digo, aquello me pareció bastante conmovedor, ver sus caras de ilusión sin saber que este será su último verano de verdad, que a partir de septiembre se acabó la buena vida, que a partir de ahora la vida sólo les irá cuesta abajo y cuando se quieran dar cuenta tendrán veinticinco años y todo les parecerá una mierda. Exceptuando los emo, claro, que esos se suicidarán en tres días.

Nunca quise ser así

Reconozco que aunque no tuve la infancia más cojonuda de todos los tiempos era un niño feliz. Jamás me faltó nada y mis padres me criaron lo mejor que pudieron y supieron, y creo que les salió bien, al menos mirando lo que hay por ahí.

Reconozco que cuando era un niño y miraba al futuro jamás pensé que yo fuera a ser así, jamás quise ser así. No hablo físicamente, que tampoco, hablo de mi cabeza, de lo que se me pasa por la mente, de mis pensamientos, de mi pesimismo. Si hubiera visto mi futuro probablemente me hubiera suicidado, o al menos me hubiera apuntado a una escuela de danza clásica.

Reconozco que la vida me ha venido de frente en muchos sentidos y que sólo por el simple hecho de quejarme teniendo en cuenta las paupérrimas vidas y situaciones que tienen que vivir algunas personas Dios debería eliminarme automáticamente de la faz de la tierra, pero se ve que o no existe o está muy ocupado matando a niños africanos de hambre.

Si, soy un pesimista, siempre lo fui realmente, pero cuando era niño era feliz, convivía con el pesimismo. De hecho fui muy feliz hasta hace no mucho. No se en que momento se truncó todo de tal manera en que a mi me dio por pensar, en que me dio por ver más allá de lo que creo miran los demás. Si mis padres leyeran este blog o pudieran acceder a mis pensamientos creo que simplemente dirían “Me has defraudado”, una de las frases más demoledoras que se le puede decir a una persona.

Supongo que mis padres se sentirían culpables al ver que soy un eterno infeliz, que la vida no me da lo suficiente, al fin y al cabo pensarían que soy gilipollas. Supongo. Lo siento papa, lo siento mama, os quiero, lo habéis hecho genial, no sois vosotros, soy yo.

Yo mismo siento que me he defraudado. Es una putada, pero el hecho de preguntarte el porque de todo hace que tu vida sea un tanto insoportable. ¿Por que he perdido?, ¿Por que no puedo ser como los demás?, ¿Por que no acepto las cosas?, ¿Que tiene él que no tenga yo?, ¿Por que las cosas se acaban?, ¿Por que no puedo simplemente sobrevivir? Por que, por que y por que.

P.D: Estoy bien, de hecho estoy genial, aunque pueda parecer lo contrario.

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